Dislipidemias

    La lipoproteína de baja densidad (LDL) transporta el 70% del colesterol sanguíneo. Todas las células poseen receptores de LDL, pero en el hígado se encuentra la mayor parte de este; el 75% de la LDL plasmática es eliminada por los hepatocitos que controlan las concentraciones sanguíneas de colesterol. El número de receptores de LDL de cada hepatocito es regulado por la concentración intracelular de colesterol. El contenido creciente de colesterol de los hepatocitos desactiva la síntesis del receptor de LDL y las concentraciones plasmáticas aumentan, de tal forma que una dieta con bajo contenido de colesterol puede disminuir las concentraciones sanguíneas respectivas de colesterol mediante los receptores de LDL de los hepatocitos. Al disminuir la resorción intestinal de ácidos biliares se incrementa la conversión de colesterol en ácidos biliares en el hepatocito, y esta disminución del colesterol intracelular disminuye el colesterol sanguíneo.

    La lipoproteína de alta densidad (HDL) se sintetiza principalmente en el intestino delgado y en los hepatocitos, tomando colesterol de las células y de otras lipoproteínas y lo trasnporta al hígado. En diferentes poblaciones, las concentraciones medias de colestrol total (TC) en el plasma del adulto fluctúan entre 3.9 mmol/L (150 mg/dl) y más de 7 mmol/L (275/dl). En países cuyos habitantes tienen una concentración media de TC por debajo de 4 mmol/L, la cardiopatía isquémica (CI) es rara, mientras que en comunidades donde la población muestra cifras medias de TC de 5.2 o más, invariablemente los índices de CI son altos.

    Las concentraciones sanguíneas de lipoproteína A, que contiene una apolipoproteína A única, constituyen un factor de riesgo alto de CI, incluso si la LDL, y otros lípidos son normales. Por el contrario, las concentraciones plasmáticas de HDL son inversamente proporcionales al riesgo de CI; las cifras de HDL suelen tener un valor de pronóstico mayor que las TC o de LDL en una población.

    Las hiperlipidemias, que se agrupan en función de la clase de lípido excesivo, pueden ser hereditarias o producto de otro trastorno. Muchos genes desconocidos influyen en las concentraciones sanguíneas de lípido, pero la hiperlipidemia más frecuente es la forma poligénica. La hiperlipidemia monogénica más frecuente es la deficiencia de receptor de LDL. Los receptores de LDL bajos en hepatocitos se deben a la mutación de uno de los muchos genes que regulan la síntesis y el transporte de receptores; 1 de cada 500 nacidos vivos es heterocigoto que posee 50% de receptores de LDL normales, lo cual resulta en concentraciones plasmáticas de LDL de dos a cuatro veces superiores a lo normal, de modo que se incrementa el riesgo de CI, que aparece en los primeros años de la vida adulta. Los homocigotos son uno en un millón de nacidos vivos, y por lo general mueren por CI en la niñez; los afectados reciben tratamiento enérgico con estrategias para disminuir los lípidos.  

Dislipidemias 3EV1

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7. Robbins y Cotran. Patología Estructural y Funcional. Elsevier. 9a Ed. 

Dr. Víctor H. Loo A.

Esp. Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia.